Después de un tiempo sin postear ( ¿será por el calor?) vuelvo a la carga con las aventuras y desventuras de mi último viaje a Japón. Seguimos en Kyoto, cuarto día por la tarde…
Partimos de Nara de regreso hacia Kyoto pero parándonos un par de estaciones antes de llegar a destino concretamente en la estación de JR Inari (稲荷) para visitar el Fushimi Inari Taisha (伏見稲荷大社) santuario shintoista en honor de Inari deidad del arroz.
Este santuario se caracteriza por que lo recorren miles de Toriis de color rojo intenso en el ascenso a la colina donde está el santuario y que seguro te sonará si has visto Memorias de una geisha cuando la protagonista recuerda su infancia al final de la película. Estos arcos son ofrendas de particulares y empresas a los dioses por lo que se puede ver en cada uno de los toriis una inscripción de quien ha donado el dinero para ponerlo o restaurarlo.

Nada más bajar del tren y salir de la estación te encuentras el primero de los miles de millones de Toriis (¡vaaale! quizás no son tantos pero hay muchísimos) que componen el Fushimi Inari Taisha así que no tiene pérdida. En este punto comienza un camino hacia la cima de la montaña que no parece tener fin o por lo menos a mi me lo pareció. Existen varias rutas para subir a la cima todas ellas franqueadas por toriis de diferentes tamaños.
¡Preparad unas buenas zapatillas, bebida fresca y muchas ganas de subir porque en el Fushimi Inari otra cosa no habrá pero escaleras y cuestas hay para aburrirse!

En la cima del santuario podrás contemplar una de las mejores vistas de Kyoto, coger aire y preparar la bajada (mucho menos costosa que la subida).

Os dejo con más fotos que hice por allí. El resto en mi Flickr.

Terminada la visita al Fushimi Inari Taisha con los pies destrozados de tanto caminar volvimos a coger el tren, un clásico ya en el viaje, hacia la estación central de Kyoto.
El plan para la noche no estaba nada claro así que a falta de consenso cada uno tiró por su lado. Unos cuantos decidimos ir a dar una vuelta por el barrio antiguo de Kyoto, el famoso Gion, concretamente por la estrecha y concurrida calle Potoncho en busca y captura de Geishas. Mira que le pusimos empeño porque cruzamos la calle 2 veces pero no tuvimos la suerte de cruzarnos con una de ellas para hacernos la ansiada foto así que desistimos en el intento y nos volvimos al hotel para cenar, descansar de otro día agotador y reponer fuerzas para el siguiente y último día en Kyoto.

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